Auroux, 1994
El saber no destruye su pasado, como se suele creer erróneamente, sino que lo organiza, lo elige, lo olvida, lo imagina o lo idealiza, de la misma manera que anticipa su porvenir al soñarlo, a medida que lo va construyendo. Sin memoria y sin proyecto de futuro, simplemente no existe saber alguno.
Auroux, 1994
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