martes, 10 de septiembre de 2013

[agosto I]

a veces como el agua que baja de la montaña,
y con fuerza se agolpan todos en cascada,
tromba de aguas claras,
formando arremolino de espuma blanca,
los más violentos, los más bellos y certeros
sentimientos
que pasan luego bajo el puente
del pensamiento
para continuar su curso,
ya como aguas calmadas, transparentes,
azules y verdes, sobre rocas de colores,
río abajo, ya sin rastro
-y casi sin memoria-
del estruendo aquel pasado

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